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Así se duerme en la villa de Niebla

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La antigua palabra francesa dorveille, que podemos traducir como 'vigilia', alude a una modalidad de sueño habitual en Europa hasta hace un par de siglos. Según el historiador A. Roger Ekirch, del Instituto Politécnico de Virginia, en la sociedad preindustrial se dormía en dos tramos, el primer y el segundo sueño. Los campesinos llegaban a su casa demasiado cansados para otra cosa que cenar y caer dormidos poco después de la caída del sol, pero despertaban luego de la medianoche en un agradable estado de ánimo. Recuperados de las fatigas del día, dedicaban las siguientes una o dos horas (la dorveille) a reflexionar, rezar, conversar, interpretar los sueños recién soñados, hacer pequeñas visitas o disfrutar del amor (al parecer era el horario más habitual para eso). Luego retomaban el sueño hasta el amanecer, casi puedo imaginar que con una sonrisa en los labios.

La luz eléctrica y los cambios en el estilo de vida de las sociedades occidentales fueron imponiendo luego el hábito de descansar de seis a nueve horas continuadas, y tendemos a señalar como disfuncionales otras posibilidades. A veces se duerme solo lo que antes se entendía como segundo sueño, y muchas personas consumen medicación para no despertar antes del amanecer. Teniendo en cuenta, sin embargo, que el sueño bimodal que cultivaban nuestros antepasados es común a muchos mamíferos (y que en el mundo se duerme de maneras muy distintas de acuerdo a las costumbres de cada lugar), tal vez debamos contemplar otras posibilidades y considerar nuestra próxima vigilia como un regalo, aprovechándola, por ejemplo, para viajar con los sentidos.

Foto: París.

Las cartas de Volumnia Fox

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Además de haber escrito famosas novelas como Orlando o Mrs. Dalloway, Virginia Woolf redactó montañas de cartas célebres tanto por su agudeza como por su malicia. Cuando Marjorie Strachey publicó su novela The Counterfeits en 1927, muchos vieron en su personaje «Volumnia Fox» una alusión no demasiado velada a Virginia. Volumnia, dama romana, madre de Cayo Marcio, aparece en la obra Coriolano, de William Shakespeare; pero no en vano su nombre suena a «calumnia», y Harold Bloom la llamó «la mujer más desagradable de todo Shakespeare». Veamos algunas líneas que pueden haber contribuido a valerle a Virginia el peculiar homenaje. Son fragmentos de cartas escritas a su hermana Vanessa en referencia a distintas personas.

«Nunca, nunca ha habido una mujer tan alejada desde el nacimiento de todas las sutilezas, sensibilidades y armonías de la vida civilizada».

«Un cadáver me parecería más convincente que él».

«(Ellas) me producen el efecto de rosados paños de cocina que han estado colgados toda la noche bajo la lluvia».

«Es dueño de todas las virtudes, excepto el encanto».

«(Su obra) no me gusta, pero seguramente me dejo influir por el sentimiento de su invasora mediocridad y su espesa obsecuencia».

«Es un terrible y hosco bruto, como un labrador reumático. No se me ocurre destino peor que el de ser su esposa».

«Es inteligente y cáustica, y una furcia de lengua afilada».

Claro que Virginia/ Volumnia era consciente de los alcances de su pluma emponzoñada:

«Últimamente he hecho tantos enemigos por escribir cartas irreflexivas que me apresuro a decir que no hablo completamente en serio».

Y lo más importante: también era comprensiva con la maledicencia ajena:

«Afirma que Lytton [Strachey] decía cosas muy desagradables de todos nosotros, pero como todos hacemos lo mismo, no veo que tenga importancia».
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Foto: Lytton Strachey junto a Dora Carrington, Stephen Tomlin y Walter John Herbert.