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El muelle blanco


«Seguramente nadie haya encontrado el mundo tan al revés como aquel sastre del cuento que, habiendo entrado vivo al cielo, contempló el mundo desde esa atalaya».

Sören Kierkegaard, Temor y temblor.


Que llegaríamos al fin y que allí siempre sería noche negra, y que caminaríamos por páramos de polvo fino como ceniza de papel, un polvo que olería a azufre y salitre y se pegaría a nuestros pasos.

Que desde allí el planeta se vería inmenso y traslúcido en el cielo de carbón, una imponente esfera hecha de agua con cambiantes de verde y oro, noctilucente, secreta.

Que en la cara oculta habría tal vez océanos secos, mares de lava, misteriosos campos de algodón, y que allí la noche no tendría más lámpara que el paso de algún cometa helado o el parpadeo familiar de las estrellas.

Que nuestra historia sería registrada en discos de zafiro y guardada en uno de sus cráteres y que, al leerla, alguien alzaría la vista al cielo en busca del planeta donde todo sucedió; pero el planeta ya no estaría.
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Foto: Valle de la Luna, Atacama.


El muelle de lapislázuli

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Viridiana

Los delfines sueñan despiertos, sueños traslúcidos, misterios verde menta.


Edredón

Duermo sobre la piel dorada de una serpiente.


Myopia

La lente azul baila sobre una lágrima.


La tejedora celeste

Hilos de oro, husos de marfil.


Primavera fría

Comeríamos los frutos del país, recogidos cuando aún los cubriera la escarcha.


Halloween

Cual calabazas liliputienses, azufradas moras de los pantanos.


Gospel Oak

Un juego de té azul y oro, como lapislázuli noche.


Maitines

La neblina apareció de pronto, deslizándose en el aire como si fuera humo blanco.


Chão de estrelas

Allá abajo, minúsculas, las olas, mica centelleando en una pared de mar.


Moon milk

La luna es un coco verde.


Gorgona

En el dorso de su mano, un pequeño dragón azul.


Barcarola

Un paseo invernal por los canales de Brujas. Las cabezas van quebrando la escarcha bajo los puentes. 


Recomendaciones para Horai

Llevar siempre un dedal en el bolsillo por si hubiera que darle de beber a un pájaro.


Luminosidad

Dulce fulgor de las noches tras la nieve.


Meravelles

Una amatista blanca que parece un glaciar.


Nocturnal

Eclipse: el sol como luna.


Antoaneta

Las cerezas son las manzanas de las hadas, las diminutas delicias de sus pecados etéreos.


Pintura del mundo flotante

Ratones en lo alto de las espigas y una gata de ceniza de luna.


Selk'nam

Serán las cuatro cordilleras del infinito.


Jigsaw

Arlecchino ensortijado, vertiginosa delicia.


El muelle de lapislázuli

Esfera azul y diáfana, mansión de los bienaventurados.


Llanddwyn

Todo es raramente sábado o domingo. Un cumpleaños secreto, una merienda de pájaros.


Pangur Bán

Ayer conocí a un gato de barriga dorada.


Sala dell'Infinito

Capilla de hielo, acuario fantástico, jardín de sal bajo las estrellas.


Mirante

Esos delfines que giran en el cielo...
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Inéditos, 2018-2021.


Foto: Rapa Nui.

The Noon Witch

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Dido with a pointed hat and a linen veil. Dido, a Syrian bride surrounded by white witches. 

(Witches make wine. Sweet wines of Hungary, red wines of Styria, wines as unctuous as raspberry ink. In the deep prairie they sit in circles sprout up suddenly after the rain.)

Aldebaran, Altair. A bright abacus for the nocturnal hours.

Dido extends the skin of a calf, deep blue and splashed with white sparks and rays. There the archon's palace will be erected, with its light filtered by selenite windows.

Behind an indigo tree, a determined guardian of the landscape, the old town can barely be sensed. The rain has devoured it and birds don't exist anymore.

October 31st, 2019.


La bruja del mediodía

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Dido con sombrero en punta y velo de lino. Dido, una novia siria rodeada de brujas blancas.

(Las brujas hacen vino. Vino dulce de Hungría, vino rojo de Estiria, vino untuoso como tinta de frambuesa. En el prado profundo se sientan en corros surgidos de golpe después de la lluvia).

Aldebarán, Altair. Contar el paso de las horas nocturnas.

Dido extiende el cuero de una ternera, añil y salpicado de pequeñas centellas blancas. Allí se erigirá el palacio del arconte, con su luz tamizada por ventanas de selenita.

Detrás de un árbol índigo, decidido guardían del paisaje, la antigua ciudad apenas se intuye. La lluvia la ha devorado y los pájaros no existen más.

3 de octubre, 2019.


Triple sec

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Era ella,
azulísima,
mirándolo,
al niño del Cointreau,
1,95,
de esa manera
que conocemos.
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Inédito, 1997.

Imágenes de Jasón




«Los criados en multitud, unos se ocupaban de un gran toro, otros cortaban con el bronce leños secos, otros hervían en el fuego agua para el baño; y ninguno había que cejara en su esfuerzo sirviendo al rey. Entretanto Eros, a través de una blanca neblina, llegó invisible, agitado, como sobre las recentales terneras en el pasto acomete el tábano, que los pastores de bueyes llaman moscardón. Pronto bajo el dintel, en el vestíbulo, tendió su arco y de la aljaba sacó un dardo nuevo, que acarrearía muchos lamentos. De allí, con sus ágiles pies, inadvertido cruzó el umbral con los ojos chispeantes».

Argonáuticas de Apolonio de Rodas, Libro III.


I

Una rara playa de coral blanco. Le pregunto al compañero que ha quedado a mi lado si es francés. «Soy inglés», dice, «pero en cada viaje me preguntan eso, si soy francés». «¿Por qué?», me asombro. «Je ne sais pas».


II

Arrastrado por decenas de hombres, el barco rueda sobre las arenas del desierto, verdes y crujientes como cristales de olivina. 

Jasón, ya casi desnudo, ha perdido su única sandalia.


III

Hay que bajar por escalones de lava y en el corazón del monte el frío desmiente el lugar del mundo en el que estamos, y de a ratos hay que reptar por túneles llenos de barro donde la lava endurecida forma estalagmitas que amenazan con rasgarnos la ropa.


IV

Pesadilla en lo profundo de la noche: Jasón ha cubierto su rostro con barro, tal vez con azafrán. A la larga luz de las lámparas, el héroe barbado se ve tan pelirrojo como Aquiles, tan rubio como un demonio del trigo, tan alto como Polifemo. Relampaguea su iris, azul, verdegris, dorado.


V

Si la grulla pasa entre las rocas, la nave también tiene asegurado el cruce. La grulla pasa --unas pocas plumas se desprenden con un golpe seco-- y entonces la nave va.


VI

Ballet terrible. Medea envía a Creúsa un regalo: un manto, un vestido de bodas. Ríen las Furias de cabellera verde, de violáceas, membranosas alas de murciélago.


VII

Mil kilómetros océano adentro la sal quema la piel de tal manera que, llegado cierto punto, solo se piensa en calmarla con agua dulce.


VIII

Los muros del castillo son círculos concéntricos. Entre dos torres, el patio parece una plaza de toros. Hombres de capas carmesíes giran en torno al árbol-serpiente.

Hay dos apariciones blancas, como de harina tamizada: una mujer, un perro alano.


IX

El portal de las Rocas Azules se cierra para siempre, porque un barco ha podido franquearlo. «Esa puerta estaba abierta solo para ti».


X

No visto piel de pantera sino de tortuga: una caparazón de galápago que porto como armadura de caballero medieval.


XI

Jasón se ha transformado en un cartógrafo inglés. Es hora de comer, pero todo lo que hay en la fuente danza y vibra. En torno a la mesa de madera, sus compañeros regurgitan animales fantásticos. Jasón, tal si fuera Jonás, es devorado y devuelto por un dragón azul.


XII

Carpir las zaleas, lavar las arenas, esperar con paciencia que las cosas caigan por su peso, que se asiente la grava, que los granos de oro, si es que ahí están, comiencen a lucir.


XIII

Jasón pasa por Roma. El templo parece un bosque petrificado. Las columnas tienen garras de harpía. Del brazo del héroe cuelga la preciosa piel.

La sombra avanza desde una esquina. En otra el dios vengador observa, y su mirada cala los huesos.


XIV

La serpiente lame la mano de Medea, que le ha ofrecido sus hierbas santas como pan de jengibre. Jasón cae sobre sus espaldas, las piernas abiertas, los brazos en cruz.


XV

(Cuentan que en la Cólquide colocaban pieles de oveja como cribas en los lechos de los ríos y luego las colgaban, cargadas de oro en polvo, en las ramas de los árboles, listas para recibir a los ladrones).

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Montevideo, mayo-junio de 2016.
Foto: «VIY» (2014).

Images of Jason

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“Some of the thralls were busied with a mighty bull, others with the axe were cleaving dry billets, and others heating with fire water for the baths; nor was there one who relaxed his toil, serving the king.  Meantime Eros passed unseen through the grey mist, causing confusion, as when against grazing heifers rises the gadfly, which oxherds call the breese. And quickly beneath the lintel in the porch he strung his bow and took from the quiver an arrow unshot before, messenger of pain. And with swift feet unmarked he passed the threshold and keenly glanced around”.
Apollonius Rhodius, Argonautica, Book III, 268-298,


I

            A rare white-coral beach. I ask the traveler sitting beside me if he is French. “I’m English”, he says, “but in every single trip they ask me that, if I’m French”- “Why?”, I ask, surprised. “Je ne sais pas”.

II

            Dragged by dozens of men, the ship rolls over the sands of the desert, green and crisp like crystals of olivine. Jason, almost naked, has also lost his only sandal.

III

            We have to go down by lava steps, and in the heart of the mountain the wet cold denies the place where we are, and from time to time we have to crawl by tunnels full of mud in which the hardened lava forms stalactites that could easily tear our clothes.

IV

            Nightmare in the deep of the night: Jason has covered his face with mud, maybe with saffron. Under the long light of the lamps, the bearded hero looks as red-haired as Achilles, as blond as a wheat spirit, as tall as Polifemo. His only iris is flashing, deep blue, verdigris, bright golden.

V

            If the seagull can pass between the rocks, the ship will cross as well. The seagull passes –a few feathers come off with a strike— and then the ship sails on.

VI

            Ballet terrible. Medea has sent to Creusa a present: a mantle, a wedding dress. The Furies, with their green locks and their membranous, purplish bat wings, burst out laughing.

VII

            Seven hundred miles out to sea, the salt burns the skin so badly that, at a certain point, one only thinks about calming it with some sweet water.

VIII

            The castle walls are concentric circles. Between two towers, the yard looks like a bullfighting ring. All around the serpent-tree, men with crimson cloaks gyrate.
            There are two white presences, as made of sifted flour: an Alano dog, a woman.

IX

            The gate of the Blue Rocks closes forever, because a ship has been able to cross it. “This door was intended only for you”.


X

            I am not wearing a panther skin but a turtle one: an abandoned shell that I use like a medieval knight would carry his armor.

XI

            Jason has become an English cartographer. It is dinner time, but all what is in the plate vibrates and dances. Around the wooden table, his mates regurgitate fantastic animals. Jason, as if he were Jonah, is devoured and given back by a blue dragon.

XII

            Let us scrape off the sheepskins, let us wash the sands, let us wait with patience that things fall down by their own weight, that the gravel settles, that the gold grains, if they are really there, begin to sparkle.

XIII

            Jason goes through Rome. The temple looks like a petrified forest. Its columns have harpy claws. From the hero’s arm hangs the precious skin.  The shadow advances from one corner. In another the avenging god watches, and his stare pierces to the bone.

XIV

            The serpent licks the hand of Medea, who has given it her sacred herbs as if they were gingerbread. Jason falls on his back, his arms stretched out, his legs opened.

XV

(It is told that, in Colchis, people used to put the sheepskins in the riverbeds and then hang them, full of gold powder, ready to welcome the thieves).

Montevideo, 2017.
Photo: Break!

Mermelada mágica

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"
«Michael, Miguel, peut-être Michel, 
je n' sais pas vraiment comment il s'appelle». 

Véronique Rivière, «Michaël».

Volaba el lindo, volaba por cielo y tierra, se deslizaba como en patines por los círculos polares, planeaba sobre las terrazas plateadas de los arrozales de Longji.

Oculto a veces en su campana submarina, asomaba para trazar signos en el aire con las puntas de sus zapatos, y eran como dibujos a la punta de plata en una planicie de yeso francés.

Volaba, volaba el lindo con sus guantes imantados, y hacia sus manos iban todas las cosas, y en sus brazos al fin volaban hasta los demonios, en círculos que por un instante desvanecían el alrededor.

Foto: Michel Preud'homme.

Toda manera de alegría



«Por que toda manera de alegria quiso Dios que ouiessen los omnes en si naturalmientre, por que pudiessen soffrir las cueytas e los trabaios quando les uiniessen, por end los omnes buscaron muchs maneras por que esta alegria pudiessen auer complidamente».

«Onde por esta razon fallaron e fizieron muchas maneras de juegos e de trebeios con que se alegrassen».

Alfonso X, Libros de acedrex, dados e tablas.
Por casualidad acabo de descubrir que hoy hace siete años (número cabalístico si los hay) que «Tablas reales y otros juegos», este poemario basado en el Libro de Juegos de Alfonso X «El Sabio», apareció en Letralia, sitio web de Venezuela. Aquí está por si alguien quiere releerlo:


Foto: Innsbruck, Austria.

Confiture magique

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«Michael, Miguel, peut-être Michel,
je n' sais pas vraiment comment il s'appelle».

Véronique Rivière, «Michaël».

Il volait, le joli, il volait dans le ciel et dans la terre. Il glissait comme sur des patins par le cercle arctique, il planait sur les terrasses argentées des rizières de Ping' An.

Caché par moments dans sa cloche sous-marine, il apparaissait pour tracer des signes dans l'air avec les bouts de ses chaussures; et ils étaient comme des dessins à la pointe d'argent sur une plaine blanche de gypse.

Il volait, le joli, avec ses gantelets d'aimant, et toutes les choses allaient vers ses mains, et à la fin du jeu, dans ses bras même les démons volaient, en doux cercles que par un instant évanouissaient les alentours.

Remerciements: Octavio Malherbe.
Photo: David Bowie, «The Man Who Fell To Earth».

Teatro de sombras



a quien dice llamarse Xiao-Li

En la planicie pulida por cristales de lluvia, la sombra chinesca me escolta, corre que te corre. El frío de esta villa voraz, para estar a tono, ha tallado un espejo negro bajo mis pies. Ahí vamos las dos, cada cual en lo suyo: yo custodio los recodos de mi tesoro gris perla y ella quiere acuñar nuevas monedas de cobre que al caer suenen como minúsculas campanas.

La sombra con forma de sapo pierde el aliento, pero la expresión de su cara redonda de marfil apenas cambia. Transformada en alfil de mi viejo ajedrez –bailan las manos oficiosas- traza su diagonal sobre el tablero escarlata y blanco (sí, porque hay sangre en la nieve de esta primavera indolente que aún no se decide a entrar).

Mi criatura sombría no para de observarme desde su curiosa ausencia de párpados. Busca el quiebre que le permita arquearse sobre mi espina. Lleva dagas escondidas en las botas.

Parece que ahora se ha convertido en Buda. Y sabe cómo me llamo, pero dice que no.


De La enfermedad del terciopelo (2009).
Foto: Carnaval de Venecia (Sensation. 6 sensi x 6 sestieri).


Soliloquio del apunte

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Su ropa cuelga
lánguida en la jaula,
sahumándose en azufre.
Dicen que el rey se ha ido.
La capa, el sombrero de fieltro,
los zapatos que aún guardan
la forma de sus pies.
Todavía murmuro sus líneas,
aún le ofrezco mis labios
por si le hicieran falta,
y su contrafigura aún se alza,
insolente, procaz,
sobre el tablado.
--
Texto extra de «La Soufrière/ El Azufral (soliloquio del apunte)».
Foto: Carnaval de Venecia (Sensation. 6 sensi x 6 sestieri).

Winterken

*

Río del cielo,
plumas y agujas de hielo suave,
leche en espuma,
estela profunda del trineo.
--
Winterken: término flamenco empleado para denominar estampas invernales como las del llamado «Maestro de los Paisajes de Invierno» (s XVI-XVII), probablemente Gijsbrecht Leytens.

Foto: Ottawa.

Alizarina



La niña hízose traer unos zapatos de la China. Eran oscuros y con una larga punta cubierta de tul. Llegaron en el Galeón de Manila, entre nácar, sedas y té, y la niña los llevó en el día de su santo.
--
(2014).

Juegos florales

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Nectario

Receptáculo ceñido
con diez puntos melíferos.
Corola de pétalos cóncavos.
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Paprika

Escalera de doble espiral
tallada en lava.
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Pespunte

Juntura, 
capullo,
pabilo
de la lámpara de óleo.
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Villa de Niebla




Así se duerme en la villa de Niebla.

Llegan los murciélagos, las niñas de la hiedra, los pensamientos oscuros. El durmiente tiembla y se arrebuja en lanas y algodones, intranquilo. A su lado la lumbre se extingue.

Luego, en los caminos, las plantas de viniebla se doblan apenas bajo un viento sutil y helado, y entonces aparecen los sueños de placer. Se ahogan, sin embargo, en un quejido: el durmiente despierta, advierte que soñaba y vuelve a caer en letargo, no sin antes derramar un par de lágrimas.

Finalmente, con los primeros rayos del día, la víctima cae por fin en un profundo sueño. Y es entonces, justo entonces, que las malditas campanas llaman al deber.


De Villa de Niebla (2004).
Foto: Montevideo.

Contrahuella




Tiempo de quemar el pajonal y llevar el rebaño a tierras altas.

Tiempo de borrar el rastro que conduce a la gruta.

Tiempo de herrar todos los caballos al revés.

Acedera




Madre satinada, coronada, vestida de acero. Asoma un solo pezón traslúcido. No hay niño.

La rodean raros ángeles azules y rojos, laqueados como títeres de agua.
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Foto: Buenos Aires.

Revista Posdata



Algunos textos propios (previamente inéditos o incluidos en Los cien ojos de la cola del pavo real de Hera) han sido publicados en Posdata, la reconocida revista mexicana que se edita en Monterrey, Nuevo León, en este dossier sobre poesía de Uruguay que preparó Rafael Courtoisie. Comparto aquí uno todavía inédito en libro:

Teología

Dotes del cuerpo glorioso
Tercera: sutileza.
Es decir: penetrar por otro cuerpo,
traspasarlo,
franquearlo... así.

/pero/

Virtudes cardinales
Cuarta: templanza.
O sea:
morigerar las hambres
rindiendo
sensorio ante razón. Je.
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Foto: Cracovia.

Souffleuse

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Je vois la trame,
la scénographie.
Je suis le script.
Je sens le souffle,
le soufre. Je murmure.
Je vois
la machine de fumée,
la corne,
la cape,
les chaussures pointues.

Dans ma coquille
je vois, j' entends,
je ris, je pleure.

Je pleure, je sais.

inédit, 2006.

Remerciements: Octavio Malherbe.
Photo: Cracovie.